Vamos por parte.
1) Qué significa que existe un problema informativo?
En principio, Goodhart señala que existe un alto costo para los individuos a la hora de obtener información sobre la calidad de una institución bancaria. Imagínense si aún hoy con esquemas regulatorios los individuos están expuestos a enormes desfalcos, que sucedería si no existieran entes regulatorios.
Pero mas allá de eso, es imposible discernir para un individuo la relación riesgo versus retorno que ofrece cada banco. Imaginen que ninguna institución controla a los bancos. Donde depositar entonces nuestro dinero? a qué banco confiarle nuestros ahorros? cómo discernir, en caso de incumplimiento de una institución bancaria con los ahorristas, qué medida corresponde a un hecho sistémico o de grupo, y que medida a la gestión específica del banco?
Por otra parte, Goodhart señala que siempre habrá conflicto de intereses entre bancos, y por lo tanto, entra en contradicción la maximización de sus beneficios con la necesidad de sostener reservas libres en apoyo al sistema o régimen monetario. Y aquí se hace necesario explicar nuestro segundo concepto pendiente: el "free rider".
2) El "free rider" es aquel jugador pícaro, que espera que otro pague el costo. Si se requiere ayudar a otro banco, proveyéndole de liquidez, que lo haga otro. Nuevamente, el egoísmo como estabilizador no funciona, y recurrimos a Nash para darnos cuenta que con solo dejar todo librado al azar de los mercados no obtendremos estabilidad financiera. En un esquema sin autoridad monetaria, los bancos no guardan reservas para otros bancos, sino que maximizan su beneficio. Y como la concentración de información entre enormes autoridades de elevada reputación, genera concentración de los depósitos interbancarios mayor a la de depósitos no interbancarios, los individuos quedan expuestos: no logran distinguir entre mejores retornos debido a mayores riesgos, de mejores retornos debido a condiciones mas competitivas de los bancos.
De esta manera, Goodhart descarta que esto se pueda solucionar mediante un club de bancos, que regule de manera privada: prima el free rider y se limita la entrada, la competencia, por parte de aquellos bancos con mayor poder, o bien, mayor capital, o bien como señala Goodhart: el club de bancos no actúa como árbitro independiente.
Finalmente, y aunque los bancos actuaran de manera ética, les resultaría imposible calcular los retornos reales de los proyectos de inversión hacia los cuales asignan el crédito, simplemente porque los propios productores desconocen el verdadero riesgo, y mucho menos los bancos pueden calcularlo. Por ello se asignan tasas fijas a los prestatarios, y retornos a depositantes también fijos, con una consecuente valuación del banco también incierta.
Cuantas veces vamos al banco y nos atiende un chico de 25 años que no tiene la mas mínima idea acerca del riesgo de nuestro proyecto? solo se resignan a mirar un flujo de fondos de la inversión a apoyar crediticiamente, desconociendo su base de sustentación. Como si el sistema de precios se viera imposibilitado de asignar de manera eficiente los recursos, y fuese el resultado de una asignación previa. Mas aún, lo que necesitamos no es solo el sistema de precios hoy, sino el sistema de precios de mañana. Pero las tasas requiere, de la variable tiempo, y los precios de mañana no los tenemos.
Si las relaciones de precios son el mero reflejo de información pasada, que poco nos dicen acerca del futuro, al menos prevenimos una parte del riesgo estabilizando, solo en parte, con normas, y con un árbitro llamado autoridad monetaria independiente. El mismo asegura que al menos se minimice el riesgo moral de los bancos y las inequidades que plantea la existencia de información asimétrica.







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