jueves, 7 de septiembre de 2017

No es el gasto público, es el comercio exterior



Argentina se ha empobrecido desde hace décadas, debido a que desde la formación de Estados independientes el comercio mundial se ha multiplicado, y lo seguirá haciendo.
Esto no data desde Perón, sino bastante antes, desde que Canadá y Australia nos quitan mercado, luego de la crisis de Baring en 1890.
Si bien por unas décadas mas, tuvimos crecimiento económico gracias a Carlos Pellegrini, Argentina ya estaba condenada al fracaso, en parte, por su localización geográfica. Y por otra parte, debido al reparto del mundo que existía en esa época, en manos de potencias extranjeras, sobre regiones que aun no ingresaban al PBI mundial, es decir, que aún no se incorporaban a "p.q", por ser colonias.
Es decir, había elementos dados, que condicionaron: son las llamadas condiciones iniciales.
Aún así, luego de tantas décadas, uno no puede justificar el enorme atraso por condiciones iniciales, sino por la catástrofe de una economía cerrada.
Siempre se intentó lo mismo: crear demanda interna, pero la demanda provista por unos pocos millones de personas no puede compararse a los miles de millones que provee el mundo. Ello se debió a una mala lectura de Keynes. Es que Keynes proponía tipo de cambio flexible para hacer competitiva a Inglaterra.
El punto es, que con devaluación no se crea mercado, solo se bajan los precios de lo producido frente a los bienes del resto del mundo.
Pero Keynes, aplicaba una receta para un país ya inserto, aunque con comercio cerrado en su época. Es que Inglaterra tenía su "know how" comercial por décadas de saqueo inglés: Canadá, India, Australia, África y muchos mercados mas fueron históricamente suyos.
Bastaba una mera modificación en precios relativos para dar un impulso.
El caso de Argentina es diferente: es como poner un kiosco en una montaña, y esperar vender mas porque bajás los precios.
Hoy escucho en tv el mismo argumento: El gasto es demanda, mas demanda es mas inversión, y mas inversión es crecimiento, PERO NO TENES MERCADO!!!!! Y si no hay demanda, no hay producción. De donde provendría esa demanda adicional?
El punto del gasto público como motor de desarrollo, no radica en su nominalidad ni en la creación de demanda, sino en lo que permite obtener: mas educación, mas infraestructura en provincias cercanas al puerto, etc. No se piensa el gasto en términos de adiciones netas de demanda, sino en términos del PBI, a un nivel compatible con la educación y salud que el país necesita financiar, entre otras cosas.
Solo en la medida que ese gasto sea mas gasto real per cápita, y con instituciones transparentes, aporta al capital humano.
Pero ese gasto no puede crear mercado, pues el mercado argentino es pequeño. Ni puede crear oferta, porque esta depende de una política exterior que traccione nuestra economía, generando especialización y productividad.
Por eso, los niveles de precios en Argentina son históricamente altos: porque el mercado es pequeño, y nadie puede obtener ganancias pensando en términos de volumen, porque el mismo no existe.
Nadie en su sano juicio puede pensar que los precios bajan reduciendo impuestos. Al menos no al nivel que necesitamos. En todo caso eso será un factor mas de la oferta, aunque no determinante. Los impuestos deben usarse como incentivos a la demanda de dinero y a la acumulación de capital, físico y humano.
Tampoco se crea mercado gastando mas, ni es la demanda del país equivalente a nuestra masa monetaria, ni se puede esperar que el mercado crezca fruto de una emisión de dinero adicional.
La demanda debe provenir del comercio exterior, de dólares que nos permitan importar mas, especializarnos, y exportar al menos lo que deberíamos exportar a esta altura sino hubieramos cometido la catástrofe de una economía cerrada: 500-700 mil millones de dólares.
Pero solo exportamos aproximadamente usd 5000 millones mensuales. Que malaria!!!!!
Para ello, propongo 3 cuestiones:
1) una buena política exterior, segmentando mercados menos intensivos en mano de obra, para evitar un corto plazo social adverso, que ponga en jaque la reforma, y nos condene por otras décadas de pobreza y miseria en materia de comercio. En este sentido, no tocaría al sector textil, por ejemplo, al cual además podemos bajarle los costos, pues es un sector con alta tecnología que puede aportar al país.
2) federalismo fiscal: esto permitiría, que los recursos se relocalizarían cerca del puerto.
Hong Kong es un 0,03 del territorio argentino, y tiene menos de la mitad de su población. Si ayudamos a las provincias competitivas, seremos mas ricos. Son amplios los ejemplos de rutas argentinas por las que no transita ni una bicicleta. Opend your mind!
3) una reforma tributaria: Argentina necesita incentivar la acumulación de capital. La flexibilización laboral es un fracaso que solo desfinanciará al Estado, generando crisis.
Lo que se debe hacer es dar incentivo al capital, permitiendo menores impuestos a las ganancias para empresas que salgan a cotizar en acciones. Propongo un 10% de impuesto a sociedades, como en Paraguay e inferior a Irlanda. La recaudación no caerá, sino solo para aquellas empresas que coticen, pero si lo logra, vencerá el eterno dilema de un sector privado deficitario en divisas versus un sector público superavitario con deuda pública.
Por el lado de familias, propongo lo mismo: 10% de impuesto a las ganancias para personas que tengan acciones en su patrimonio, y 0% por ganancias obtenidas de revalúos en acciones. Solo se debe gravar dividendos en un monto bajo.
También propongo que la banca pública salga a cotizar. El mercado no supera el 10% del PBI, y eso es inadmisible. Además, ello hace a la transparencia en la gestión pública: las instituciones estatales deben cotizar en bolsa.
4) con el crecimiento del mercado de acciones, y la mejora en la demanda de dinero, que depende de la riqueza, el revalúo de activos genera una caída en nuestra deuda/pbi.
Se compite además a la renta fija con renta variable. Al mismo tiempo, los bancos encuentran mas profundidad financiera, y pueden acceder a un mayor financiamiento, bajando la tasa de costo de capital y la exigibilidad de sus pasivos. Esto es fundamental porque extiende plazos en la banca, y mejora el retorno a ahorristas.
Si hacemos las cosas medianamente bien, y sabiendo que la mitad de la banca es pública, el reacomodamiento de tasas de Lebacs a paridad con tasas de pases y de plazos fijos no es inflacionario.
Tenemos la mitad del mercado bancario a favor, capacidad (aún) de endeudamiento, y posibilidad de aumentar encajes con una liquidez mayor.
Solo resta encarar las reformas políticas, de funcionamiento del sector público, y hacer crecer el país, con ideas y con gestión.