Que el territorio de Hong Kong sea un 0,03 de Bs As, con 7 millones de habitantes, y que tenga como principal destino de sus exportaciones al gigante chino en un 53,7% de las mismas, dice mucho de la eficiencia logística de Hong Kong, además de tener al 53% de su fuerza laboral, 4 millones de habitantes, en el sector de retail, restaurantes y hoteles.
Una economía pequeña que vive de los servicios en un 92,8% de su PBI y que exporta mas de la mitad de sus recursos a la economía mas grande el mundo no necesita gastar gran parte de sus ahorros en rutas.
Por el lado nuestra competitividad, en última instancia, Hong Kong es deficitario comercialmente con Argentina, y nuestro pais está entre los primeros paises del mundo en km de rutas, no necesariamente en buen estado.
Claro que si nada pasa por las rutas, y se degrada la industria, o la localización geográfica en donde se construyen denota poca población, o si las mismas se desgastan antes de que nos provean de beneficios, o incluso las obras no se terminan, su productividad baja.
Podríamos pensar que los dólares que se gastan en rutas poco pobladas, son menos productivos que los gastados en la provincia de Buenos Aires, más si la misma es nuestro corazón exportador, y es la provincia perdedora en cuanto a coparticipación fiscal. Más asusta que la carga de intereses de la deuda para la provincia de Buenos Aires, sea el 65% del gasto de capital en su ejecución presupuestaria del 1er trimestre de 2017.
Pero Argentina no genera la misma suerte que Hong Kong en comercio exterior, y solo coloca el 17,8% de sus exportaciones en su vecino cercano: el nacionalista Brasil.
Por su parte, nuestras importaciones merecen mucha atención. Solo 4 países concentran el 59,7% de las mismas:
Brazil 21.9%, China 19.7%, US 12.9%, Germany 5.2%
Siendo China nuestro principal destino de porotos de soja y EEUU nuestro principal destino de biodiesel, recientemente golpeado por el proteccionismo americano.
Adam Smith decía que el bien común era generado por una mano invisible mediante la búsqueda del beneficio individual, pero, siempre?
Los países centrales saben que la búsqueda del beneficio personal no siempre genera bienestar social, y por ello regulan el comercio, por ejemplo leyendo al propio Smith:
"Luego de la expoliación de oro a las primeras víctimas indígenas, encaminaron la búsqueda hacia las minas de oro y plata. No tuvieron éxito en los primeros países descubiertos; pero la codicia ya habia sido estimulada" (Adam Smith, capítulo vii sobre colonias, parte 1)
"Hay dos situaciones en las que conviene en general colocar un gravamen sobre los productos extranjeros, el primero se refiere a las ramas de la industria necesarias para la defensa del territorio. El segundo es cuando para fomentar la industria nacional, si hay algún impuesto sobre un artículo, se haga lo mismo, con un monto mas elevado, sobre el de procedencia extranjera.". (Adam Smith, libro cuarto, capítulo 2)
"Se debe estudiar como conviene importar libremente mercaderías del extranjero cuando hay países que establecen impuestos y, sino, sería lógica la contrapartida del mismo tipo para defender la industria nacional". (Adam Smith, libro cuarto, capítulo 2)
Volviendo al tema de nuestra integración comercial, es envidiable la integración de Canadá y México a EEUU, que exportan el 76,7% y el 81,2% a su vecino americano respectivamente. ¿Algo mal estamos haciendo? No parece ser un tema de asimetría en cuanto al volumen de comercio: Brasil nos exporta un 6,7% de sus exportaciones y nos importa un 6% de sus importaciones.
Pero dejando a un lado las cuestiones de fondo, pasemos a lo que se dice: "el problema es el déficit fiscal"
En un análisis para 45 países, y toda la OCDE incluída, la relación entre balance fiscal y crecimiento es inversa: más balance fiscal es menor crecimento. Vemos en el gráfico que cada punto de ambas líneas es una tasa promedio para dicho período. En el eje vertical el balance fiscal (línea roja) y la tasa de crecimiento (línea azul) en puntos básicos promedio. El eje horizontal representa a cada uno de los 45 países.
Por ejemplo, la línea roja presenta un valor mas elevado en el país número 18 que representa en esta serie a Noruega.
Algunas conclusiones son que se desacredita como ley suprema, que todos nuestros males se deban al deficit, cuando países con mayor déficit crecen más.
Los países con déficit poseen una muy baja inflación hoy en el mundo, aún con niveles de gasto público superiores al 40% de su PBI.
Por su parte, las emisiones de deuda soberana no son significativas en relación a las colocaciones argentinas, y sus tasas de interés son incluso cero o negativas.
En general, no hay relación entre tasas de préstamos bancarios y déficit fiscal, aunque las tasas de bonos soberanos se incrementan para los países, una vez pasados el umbral de déficit fiscal del 5% de su PBI.
Para niveles de déficit fiscal inferiores al 3,5% del PBI, las tasas de deuda soberana no presentan correlación con dicho déficit fiscal.
Quizá por ello, el déficit fiscal no sea un problema serio en estos países, que se financian de manera barata, a largo plazo y hacen un buen uso del tiempo y sus recursos.
Finalmente, la variable clave sin duda es el comercio exterior, tema a desarrollar en próximas notas.
A las afirmaciones del tipo, "se ahorra poco porque el Estado incurre en déficit y desahorra", aconsejaría ver la evolución del ahorro chino, el cual incurre en un déficit fiscal del 3% y sostiene un crecimento en su tasa de ahorro desde el 36% en el año 2000, hasta casi el 50% en los niveles actuales.
Habrá que repensar el tema del déficit, o permanecer bajo un claro déficit de conocimiento.






